Rendición

20/Jul/2015

La Vanguardia, Pilar Rahola

Rendición

El acuerdo de Irán con seis potencias
mundiales (China, Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Rusia) es
una rendición en toda regla. Se pueden encontrar muchos eufemismos, y algunos
elevarán la retórica a categoría de “acuerdo histórico”, aunque más que
protagonizar la historia, este acuerdo la repite con tozuda veneración. Porque
lo cierto es que, como hacemos siempre, nos hemos rendido sin paliativos a una
teocracia tiránica que no ha rebajado ni una sola de sus maldades.
Irán, el Irán que ha fumado la pipa de la paz
con un Obama encantado de haberse conocido, no dejará de reprimir a su
población brutalmente ni dejará de lapidar mujeres. No dejará de amenazar a
Israel con la destrucción, ni cejará en su intento. No dejará de financiar a
Hezbolá y a otras organizaciones islamistas sangrientas.
Y, por supuesto, no dejará de avanzar en su
programa nuclear. De hecho, este acuerdo es la garantía para culminarlo, y nada
de lo que ha firmado impedirá que lo consiga. Lo dijo en su momento Kissinger
en The Wall Street Journal, “Irán ha ido paulatinamente llevando las
negociaciones a su terreno”, y los datos ahí están: ha pasado de tener cien
centrifugadoras a veinte mil, ha burlado a los verificadores internacionales y
la capacidad internacional para controlar su desarrollo nuclear sobre el
terreno es casi inexistente. Dada, pues, la experiencia de los últimos años,
con bloqueo incluido, cabe temerse lo peor, un Irán con poder nuclear. En este
sentido, las declaraciones de Obama hablando de región más estable (¿más
estable, con Arabia Saudita de los nervios, una guerra en Siria y otra en
Yemen, ambas con Irán de por medio?) y de un Irán más abierto (¿abierto a qué,
a morirse de risa en nuestra cara?) son una broma con muy poca gracia.
Lo cierto es que todo lo dicho no ha importado
nada, porque entre un Obama que sueña con entrar en la historia deshaciendo
entuertos (aunque sea empeorando los conflictos) y unos países que se relamen
con el 50 por ciento de petróleo que Irán tiene varado por culpa de las
sanciones- la cuarta reserva del mundo- el resto de los condicionantes ha
resultado menor.
Tampoco ha sido menor el giro de alianzas que
ha representado la guerra de Siria, con un Irán luchando contra el Estado
Islámico, lo cual sitúa a unos islamistas terroríficos en guerra con una
tiranía terrorífica. De lo peor, a lo peor. Sea, pues, por intereses de unos u
otros, o por realpolitik salvaje, lo cierto es que tantos años después de sacar
pecho ante las tropelías de una de las tiranías más atroces del planeta, Irán
acaba sacando la carta ganadora. Y Occidente hace lo que hace siempre cuando
hace el ganso, reír a la cámara, venderlo como un hito histórico e irse a
dormir la siesta. ¡Cuánta razón tenía Wafa Sultan cuando me recordó el dicho
árabe!: “Me necesitas, te poseo”. Necesitamos el petróleo y hasta el más malo
de la corte nos posee.